sábado, 11 de noviembre de 2017

A COBRO REVERTIDO


Rodabas un documental en México sobre el día de difuntos y su calidoscopio de calaveras y esqueletos, cuando me llamaste a cobro revertido para decirme que me dejabas, que ya no me querías. Luego supe que te habías emparejado con el productor de la filmación.

Y con tu llamada se inició mi película de terror. Conocí la fría daga de la traición y la amargura macerada en alcoholes servidos en tugurios. Trasegué innumerables tequilas dedicados a tu salud y a mi desdicha. Fue tan grande el desengaño, que del amor que sentí por ti tan sólo quedó el esqueleto del rencor pulido por mis lamentos. 

Tres años después me telefoneabas para pedirme perdón. Querías volver, pero yo ya no te amaba. “Ves a otro perro con ese hueso”, escupí a modo de respuesta.

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