lunes, 25 de julio de 2022

ASESINATO EN EL CAFÉ ESPAÑOL

V Premio Internacional Café Español de Relato Corto 2022
Relato 33: ASESINATO EN EL CAFÉ ESPAÑOL

Autor: Héctor Daniel Olivera Campos

 Desdémona titubeó antes de entrar en el Café Español. En el interior aguardaban los conjurados.

- ¿Dónde está Flaubert? -indagó Desdémona.
- Está dándole de comer al loro -respondió Proust. Aunque todos ellos se conocían desde hacía años, habían acordado llamarse con nombres en clave.
- Que cierre el café, sólo nos faltaba que se cuele un noctámbulo para jodernos el plan -advirtió Desdémona.
- ¡Ya voy, joder! -renegó Flaubert surgiendo del reservado en el que se realizaban las tertulias literarias sabatinas, mientras se dirigía raudo a bajar la persiana metálica. En un rincón de la pieza, sin enjaular y sobre una percha para aves, un loro verde levantaba una pata.
- ¿Estás seguro que vendrá? -interrogó Proust a Desdémona.
- Sí, porque quiere joderme. Le he prometido que tras el homenaje iremos juntos a un hotel. -Desdémona acompañó sus palabras con una expresión de asco.
- Ya es hora de que Rasputín pague por lo que ha hecho. A mí me llamó doncel tontuelo -reveló Chejov.
- ¿Está todo preparado? -preguntó Desdémona.
- Sí -respondió Flaubert-, Proust ha dispuesto en el saloncito de la tertulia una madalena envenenada con veronal. Y ayer yo denuncié que me habían robado las llaves del negocio y tengo mi coartada lista, se supone que estoy alojado en un hotel de Vetusta.
- ¿Veronal, no íbamos a usar cianuro? -inquirió Desdémona alarmada por aquel cambio de planes.
- Es que el veronal es mucho más literario -se defendió Proust-, es un potente somnífero llamado así en honor al drama de Romeo y Julieta que transcurre en la ciudad de Verona. Fue el barbitúrico que eligió el matrimonio Zweig para suicidarse.
- Y si falla, usaremos esto -afirmó Chejov sacando una pistola de su gabán.
- No -objetó Desdémona-, es un método sucio y luego está el estruendo del disparo.
- Tengo todo controlado, traigo un silenciador, yo le llamo Bartleby.
Alguien golpeó la chapa metálica, Flaubert, el dueño del café y Desdémona, acudieron a levantar la persiana para permitir la entrada del visitante y bajarla así que entró en el local.
Desconcertado, el afamado y maldecido director de la sección cultural del diario regional anduvo con pasos titubeantes sobre el suelo ajedrezado del café. La mujer le besó en los labios como saludo de bienvenida. Cada uno de los literatos recordó las humillaciones sufridas a manos de aquel verdugo del periodismo. Al crítico literario feroz se le conocía por el apelativo de Rasputín por su malevolencia a la hora de enjuiciar a los autores que reseñaba.
- No me esperaba de vosotros que me rindierais un homenaje privado -admitió Rasputín al reconocer a los congregados.
- Cariño, somos todos adultos, podemos soportar unas malas críticas. A mí me despellejaste mi primera novela y mira qué bien nos llevamos ahora -intervino Desdémona.
- El que no quiera que le critiquen su obra que la guarde en un cajón -argumentó Rasputin tajante. -¿A qué tú me das la razón, eh, maestro? -le preguntó al loro.
- ¡Cabróóóóóón! -pronunció el pájaro.
- ¡Vaya! -exclamó el crítico riéndose-. Es el único de los presentes que se atreve a decir lo que piensa.
- Se lo dice a todo el mundo -justificó Flaubert al ave-. La clientela le enseña palabrotas y él las repite.
- Cariño, ven conmigo, te hemos preparado un té Darjeeling espectacular acompañado con una madalena de la casa -informó Desdémona.
- ¡Humm! ¡Está madalena está buenísima! ¿Vosotros no me acompañáis? ¿No hay más madalenas? -interpeló el crítico.
- No, era la última. Es una receta francesa -informó Flaubert.
La madalena de Proust envenenada con veronal no mató a Rasputín, así que probaron asfixiarle con el pañuelo de Desdémona, que ella llevaba a modo de foulard, sin conseguir ahogarlo. No hubo más remedio que disparar la pistola de Chejov y acribillarlo a balazos.
Los asesinos se marcharon dejando el cuerpo de Rasputín sumido en un charco de sangre. Estaban convencidos de haber cometido el crimen perfecto, pero dejaron un testigo ocular: el loro de Flaubert. Tras proceder el Juez a levantar el cadáver del Café Español, la policía interrogó al loro, que repitió, palabra por palabra, los diálogos escuchados durante la velada sangrienta mientras una agente lo premiaba dándole a comer pipas de calabaza.
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Imagen: Obra del fotógrafo José Carlos Nievas (Córdoba / Murcia)
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LA CURIOSIDAD NO MATÓ AL GATO

 Con este relato participo en el certamen de Zenda dedicado a los animales.

LA CURIOSIDAD NO MATÓ AL GATO
Todavía está fresca la tinta negra y roja pergeñada sobre las páginas del código maldito. Las letras capitulares, trazadas con reverencial esmero, son la llave de entrada a secretos, alquimias y brujerías. El nigromante es consciente de haber firmado su sentencia de muerte al consignar aquellos conjuros en el pergamino, pero ya está presto a morir y acepta la sentencia siempre que su grimorio le sobreviva y le justifique. Terminado el trabajo, el brujo duerme, agotado por la emoción de haber finalizado la obra de su vida, y sueña, premonitoriamente, que la Inquisición lo quemará junto a sus libros.
Mientras su amo sestea, Azrael, el gato negro del hechicero, merodea curioso sobre el scriptorium, con torpeza derrama el tintero manchando sus almohadillas. Sus huellitas se imprimen en las páginas sobre las que pasea desvirtuando caligrafías y erosionando invocaciones. De repente, un latigazo eléctrico encorva al animal que eriza sus pelos mientras expele un bufido aterrado y de sus fauces brota un maullido gutural y agónico. Una experiencia de muerte posee y sacude al felino que pierde una vida para ganar siete. Por ciencia infusa el conjuro del elixir de la inmortalidad se ha transferido, aunque incompleto, de las hojas del pergamino a la mascota. Pasado el trance, Azrael no ha alcanzado la eternidad, pero está más cerca de ella que ningún otro ser vivo, atributo que legará a sus descendientes.
No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Ángel Saiz Mora, Daniel Castillo y 9 personas más
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sábado, 9 de julio de 2022

A LA PORRA

La revista ecuatoriana "El Espectador del Chimborazo" ha publicado mi relato "A la porra".


Durante muchos años había sido una servidora fiel, rauda, eficaz e inflexible; habían sido muchas las cabezas, espaldas, brazos, piernas y torsos contra las que se había estrellado accionada por su dueño, el agente antidisturbios D504B6546. Sin embargo, nada se le había reconocido y un oscuro burócrata de intendencia policial determinaba que había llegado su hora, el fin de su carrera represiva y le daba de baja del inventario, jubilada sin consideración alguna. ¿Qué más da que no se hubiera separado de su dueño durante sus años de servicio como una novia fiel, que le esperara siempre preparada, fiable y segura, en la oscura soledad de la taquilla? Tan diferente ella a la mujer del antidisturbios que le abandonó por otro, cuernos de los que se resarció el agente repartiendo porrazos con saña a los manifestantes que se cruzaron en su trayectoria.

Qué tristeza reconocer el alborozo de su dueño al saber que se iba a renovar el parque de material antidisturbios. A la porra del agente D504B6546, o como era definida en las especificaciones técnicas del fabricante, el bastón policial rígido en policarbonato, la mandaban a la porra.

El destino de la porra era el de ser destruida, acabar triturada en una planta de reciclaje; pero un empresario de negocios oscuros, el ex comisario Villalejos, la adquirió, junto a otro material dado de baja, a un precio de saldo. La siguiente vida de la porra consistiría en ser exportada a un país del tercer mundo en el que los derechos humanos son un concepto exótico. Se trataba de un chanchullo, una pequeña corruptela, apenas una peccata minuta de un sistema corrupto al que la porra había servido con tanta fidelidad y eficacia.

Héctor Daniel Olivera Campos (Nacido el 25 de octubre de 1965 en Barcelona, España). Ganador del primer premio en los siguientes certámenes literarios: I Concurso de Microrrelatos ELACT (Encuentro Literario de Autores de Cartagena) (2013);  Cibercertamen literario Hypatia de Alejandría de literatura breve en su quinta y novena edición (2013) y (2017); III Certamen de Microrrelatos de Historia “Francisco Gijón” (2015); XI Premio Saigón de Literatura (2017); XV Premio de Relato Corto “El coloquio de los perros” (2017); I Certamen de relato corto “Té Cuento” (2018); IV Certame contos de Ultramar (2018); XIV Concurso de Relatos de Viaje Moleskin (2019) y III Concurso de Relato Hiperbreve “Qué no nos jodan la vida” (2020); I Concurso de cuentos “Hoja por hoja” (2020) (ganador ex aequo). IX concurso de microrrelatos Ribera Sacra-Parada de Sil (2021). I Concurso “Akelarre” (2021). También ha obtenido el segundo puesto en el premio Orola de Vivencias (2022). Finalista en numerosos certámenes. Ha publicado relatos en diversas antologías y en revistas literarias de España, Latinoamérica y Estados Unidos.

Blog del autor “Objetos perdidos”: http://hectoroliveracampos.blogspot.com

Fotografía y edición: Mariana Moreno

https://elespectadorchimborazo.com/a-la-porra/

jueves, 7 de julio de 2022

ENTREVISTA CON MOTIVO DE LA OBTENCIÓN DEL SEGUNDO PREMIO OROLA 2022

 

CUESTIONARIO A HÉCTOR DANIEL OLIVERA CAMPOS: SEGUNDO PREMIO OROLA 2022

 



Héctor Daniel Olivera Campos nació en Barcelona en 1965. Es empleado municipal en Barberà del Vallès (Barcelona). Desde hace algo más de diez años se dedica de manera no profesional a la escritura. 

Primeros premios: Cibercertamen literario Hypatia de Alejandría de Literatura Breve (2013, 2017); III Certamen de Microrrelatos de Historia Francisco Gijón (2015); XV Premio de Relato Corto El coloquio de los perros (2017); I Certamen de Relato Corto Té Cuento (2018); IV Certamen Cuentos de Ultramar (2018); XIV Concurso de Relatos de Viaje Moleskin (2019); III Concurso de Relato Hiperbreve (2020); IX concurso de Microrrelatos Ribera Sacra-Parada de Sil (2021). 

Ha publicado relatos en diversas antologías y en revistas literarias de España, Latinoamérica y Estados Unidos.

Segundo Premio Orola 2022 por la vivencia «Silencios».

  

 
¿Cómo conoció el Premio Orola?
 
Lo conocí a través de la página Escritores.org, en su sección concursos.
 
¿Por qué decidió participar en el concurso?
 
Para mí, los certámenes literarios en los que el concursante se ha de ceñir a un tema específico son más estimulantes que aquellos que se convocan bajo la premisa de «tema libre». 
 
¿Lo había hecho en otras ocasiones?
 
No, es la primera vez que participo y estoy muy contento de haberlo hecho.
 
¿Qué le atrajo del tema propuesto para este año: «La Escuela de Salamanca»?  
 
Era un reto redoblado por ser, a priori, un tema más árido desde el punto de vista narrativo en aras a encontrar un argumento, sin negar que la búsqueda del conocimiento pueda ser una aventura.
 
¿Le ha resultado complicado buscar información del mismo?
 
La verdad es que no, porque, hoy en día, gracias a Internet hay información disponible sobre casi todo.
 
¿Animaría a participar el año que viene a otros autores?
 
¡Por supuesto! Es más, diría que encuentro un elemento cualitativo que diferencia a este certamen de otros y es su cualidad pedagógica. Concursos hay muchos, pero que estén dedicados a desmontar clichés, no veo que haya tantos. La invitación a la reflexión y al ejercicio del sentido crítico es uno de los atributos del Premio Orola de Vivencias que se concreta en los temas que van eligiendo en cada edición.

 https://premioorola.blogspot.com/2022/07/cuestionario-hector-daniel-olivera.html?fbclid=IwAR1iwqANrVT-qAJUzgC7NcqyUS0OqjAd2HXorJbM8YBHGcE2WlKCt-xbvcw

miércoles, 15 de junio de 2022

SEGUNDO PUESTO EN EL PREMIO OROLA DE VIVENCIAS 2022

SEGUNDO PREMIO OROLA 2022: HÉCTOR DANIEL OLIVERA CAMPOS POR «SILENCIOS»

 



SILENCIOS
 
El doctorando quiso hacer una aproximación creativa respecto a la controversia acerca de la leyenda negra española, su empeño no consistió en refutarla y rebatir lo que se afirmaba, sino en poner en valor los logros de la nación española que se habían silenciado interesadamente.
 
Era obvio que afirmar que la edad moderna comenzaba en 1453 con la caída de Constantinopla a manos de los turcos, en vez de 1492 con el descubrimiento de América, era una convención para desmerecer la gesta colombina. O que se endiosaba a Shakespeare para desmerecer a todo el Siglo de Oro español.
 
Pero, sobre todo, se silenciaba la obra de Francisco de Vitoria, catedrático de la Universidad de Salamanca. Una eminencia que fue el padre del derecho internacional, aunque otros autores dataran su aparición con la Paz de Westfalia, un siglo después. El sabio qué sentó las bases del pensamiento económico liberal dos siglos antes que Adam Smith. Alguien que reflexionó sobre la naturaleza del Estado, al que, al contrario de Maquiavelo, sí le ponía límites morales a su actuación. El filósofo que esbozó que estados guerreros tienen responsabilidades y los no combatientes tienen derechos, teoría que sería consagrada por las posteriores Convenciones de La Haya y de Ginebra. El filántropo que se preocupó por los derechos humanos dos siglos antes de la Ilustración y junto con Bartolomé de las Casas logró que se promulgasen las Leyes de Indias que concedían a los indígenas de América el estatus de seres humanos libres bajo la protección de la Corona.
 
El doctorando demostró, tan solo tomando a uno de los sabios de la Escuela de Salamanca, que la leyenda negra no solo se construye con tergiversaciones y mentiras, también con silencios.

 http://premioorola.blogspot.com/2022/06/segundo-premio-orola-2022-hector-daniel.html

domingo, 5 de junio de 2022

ESTAR EN ESPÍRITU EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID


ESTAR EN ESPÍRITU EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID
Hace un tiempo me presenté al III Premio Enrique Gallud Jardiel de Relatos Breves de Humor en el que quedé finalista con un texto titulado "Multiconversos". Pues bien, ahora la editorial Verbum ha publicado la antología con el trabajo del ganador y demás finalistas del certamen en un volumen que lleva por título: BENDITOS SEAN LOS ATASCO DE MADRID Y OTROS RELATOS DE HUMOR ACTUAL
A los interesados, decirles que hoy Domingo 5 de Junio, a las 17:30h, en la caseta 264 de la editorial Verbum en la Feria del libro de Madrid estarán varios de los autores para estampar su firma y departir con los lectores. Lamentablemente no podré asistir. No obstante, si estaré en espíritu.

lunes, 23 de mayo de 2022

DESDE LA CAVERNA

 

DESDE LA CAVERNA

 

Sois entre veinte y treinta individuos. Vuestro número oscila al compás de las muertes, mayormente violentas. Al amanecer brotáis de la gruta. Los hombres os aprestáis para la caza, las mujeres recolectaréis bayas, hongos y raíces del bosque cercano.

 Los osos y los lobos os acechan. Los accidentes mortales son frecuentes. Esquivar a la muerte, buscar alimentos y agua, comer, defecar, orinar; y, ya con el estómago lleno, fornicar y después dormir, no hay nada más. Vuestra vida consiste en esa sucesión de acciones.

 Vivís permanentemente al borde del abismo. Un invierno duro y largo, un verano de sequía, una epidemia, os pueden condenar a la extinción. A veces, empujados por la necesidad, os veis obligados a partir y buscar una nueva caverna en otro lugar en el que la caza abunde y los manantiales no se hayan secado. En vuestra migración cabe la posibilidad que os topéis con otro grupo de humanos y luchéis contra ellos. La piedad es un lujo desconocido. Se mata al otro. La supervivencia se impone… hasta el canibalismo. Devoráis a los enemigos.

 En lo más profundo de la caverna, por las noches, alrededor de una exigua fogata, el más viejo del grupo os cuenta historias. El argumento siempre es el mismo: el del héroe, el cazador más valiente que salva al grupo de alguna calamidad. Por alguna razón misteriosa esas narraciones os apaciguan.

 Tú, la mujer pelirroja del grupo, te preguntas, tras escuchar al viejo, si hay algo más o la existencia tan sólo consiste en sobrevivir a la próxima jornada. Hace poco murió tu hijo y lo sentiste, aunque vuestra vida no os deja mucho espacio para el duelo. Hiciste un hoyo, en el bosque, a los pies de un cedro y lo enterraste con tu bien más preciado, una aguja de asta de reno. El viejo que narra historias desvaría y a veces afirma que hay vida más allá de la muerte en dónde gozáis de la compañía de seres invisibles que os protegen. Tú crees en ese más allá e imaginas que tú niño vive y juega con los héroes invisibles y que trueca la aguja por una punta de lanza.

 Quizás, mujer, pienses que esta vida sea tan sólo un sueño del que despertamos cuando morimos. Habitada por una inquietud sin nombre, impulsada por una fuerza desconocida que te abrasa, agarras un carboncillo, una ascua apagada, y dibujas en las paredes de la cueva la silueta de un bisonte, un caballo, una cabra... Sobre una piedra cóncava, la médula del tuétano de un ciervo arde y hace la función de luminaria. Los otros miembros del grupo te interrogan, no entienden por qué haces eso, ni qué ganas, ni por qué prefieres quedarte en la caverna a pintar esas cosas en lugar de salir a recolectar, aun cuando tu estómago esté rugiendo a causa del hambre. Respondes que ignoras los motivos que te llevan a pintar, que te basta con ver que el resultado es hermoso y que el desasosiego que te azora desaparece cuando el tizón se desplaza por la pared de piedra.

 Tus compañeros acaban por respetarte, de la misma manera que aprenden a admirar esas pinturas que crecen, que se embellecen y que se visten de color. La existencia sigue siendo igual de brutal, pero, por unos instantes, al contemplar el panel de los animales pintados, todos vosotros experimentáis un sentimiento inidentificable, una noción colectiva, vaga y evanescente: la ilusión de que, quizás, la vida no se agote en la estricta supervivencia.

Relato finalista en el I CONCURSO LITERARIO NO PRESENCIAL "SENSACIONES DE ZUHEROS"