Leído en el blog del autor, "Objetos perdidos" https://hectoroliveracampos.blogspot.com/.../no-se-mentir...
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Leído en el blog del autor, "Objetos perdidos" https://hectoroliveracampos.blogspot.com/.../no-se-mentir...
CONSECUENTE
Desde que existo he detestado el gregarismo. Odio, con toda mi alma, las multitudes, la masa, las tribus, las modas, el seguidismo, el asociacionismo, las afiliaciones, los reclutamientos, las dinámicas de grupo, el fenómeno fan y el aborregamiento.
Me acusan de aristocratismo, de creído, de esnob y de antisocial, y no seré yo quien les desmienta. Pero, lo siento, conmigo no va eso de hacer de Vicente y marchar por dónde camina toda la gente, soy y seré individualista.
Es por esto que hace años que deambulo por el testículo izquierdo de mi creador. Cuando mis compañeros, en algarabía sicalíptica, salen de su encierro y compiten en una encarnizada carrera para ver quién fecunda primero el óvulo; yo, los miro con desdén y, por coherencia, me echo a un lado y me quedo donde estoy. ¡Hala, todos, menos uno, a morir como idiotas! ¡Qué machada tan estúpida!
(Este relato ha sido puesto en audio por "Las lecturas del abu").
NO SÉ MENTIR
Mi farmacéutica se quitó la mascarilla y, junto con su mágica sonrisa, estalló una lluvia de confetis al ritmo de una música festivalera. Una periodista y un cámara de televisión irrumpieron en el local para anunciarme, en riguroso directo, mi condición de agraciado por haber realizado la compra número un millón en mi farmacia de toda la vida. Mi premio consistía en dos noches en el hotel Thalasia. Me sentía aturdido de felicidad, jamás me había tocado nunca nada. Cuando la reportera me preguntó qué me disponía a comprar, yo, que no sé mentir, arruiné aquel momento sublime: “Pomada para las hemorroides”, respondí.
(Relato que ha obtenido el tercer puesto en el VII Certamen de microrrelatos "Farmacia de toda la vida").
El texto con el que participo en el concurso de relatos históricos de Zenda.
LOS PRENAUTAS
-Señor Lucifer.
-¿Dime Cris?
-No me gusta que me llame Cris, ya se lo he dicho muchas veces.
-Nos ha salido contestón el almirante.
-Es muy afeminado, es como si yo le llamase Luci.
-¿Qué carajo quieres? ¡Desembucha! No tengo todo el tiempo del
mundo.
-Sí que lo tiene, vive en la eternidad.
-Al grano o te clavo el tridente.
-Quiero que me cambien de caldera.
-Esto no es un hotel.
-Ahora hablas como mi mamá.
-Quiero decir que tú aquí no eliges nada, ni la caldera donde
hierves, ni las torturas que te infringimos, ni los penitentes que te hacen
compañía.
-Ahí quería yo llegar, a mis compañeros de eternidad. Se burlan de
mí.
-Pues te jodes.
-Y de Platón y su
Atlántida, también se pitorrean.
-Pues os jodéis los dos.
-¡Claro, como tú no tienes que soportarlos!
-El infierno ya no es lo que era, esto parece el puto patio de un
colegio.
-¡Porfaaaaa!
-Bien, pedazo de chivato, dime que te hacen y veré que se puede
hacer, quizás les pueda calcinar sus lenguas con un hierro candente o les de a
escoger entre plata o plomo derretida por su gaznate.
-Todos me vacilan con qué ellos llegaron a ese nuevo continente
antes que yo.
-¿Quiénes son todos?
-Pues, Alonso Sánchez de Huelva, la sacerdotisa
egipcia Henut Taui; el príncipe africano Abubakari; el almirante chino Zheng He; Leif Erikson, el vikingo; un príncipe galés de nombre Madoc; un fenicio, un polinesio
y un templario, que no sé cómo se llaman; San Brandán…
-¡Espera! ¿Hay un santo en el averno?
-Sí, es un monje irlandés borrachín.
-No debería estar aquí, esto es un problema de asignación. Luego
vienen los de control de calidad infernal y nos fríen y con razón.
-El peor de todos es Américo Vespucio. Se pasa todo el rato
diciendo que soy un burro que creía que había llegado a la India, pero que él
se dio cuenta que era un continente nuevo y que por eso se llama América y no
Colombia.
-Veo que está animada vuestra caldera.
-Pues, a todo lo dicho, hay que sumar un tío en taparrabos que nos
insulta a todos y dice que a los pueblos originarios no les descubrió nadie y
que somos una pandilla de putos eurocéntricos.
-Lo capto, Cris.
-Cristobal, si no le importa, Cristobal Colón.
-Lo que tú digas Cris.
-¿Pero los va a castigar o no?
-¿Enmudecerlos para que a ti se te haga más cómoda tu estancia en
el infierno? ¡no sueñes! Pero…
-¿Pero qué?
-Les aplicaré una tortura a la que pondré tu nombre porque que veo
que te escuece que América no se llame Colombia.
-¿De qué se trata?
-Ya lo verás, la tortura se llamará, en tu honor, colonoscopia.