OPERACIÓN OGRO
En la aldea estaban divididos acerca de las verdaderas intenciones del ogro. Para unos, la amenaza de empezar a comerse los niños de la localidad si los aldeanos no le entregaban ocho bueyes cada mes, no era más que una bravata destinada a amedrentarlos para que cedieran al chantaje. Para otros, el ogro iba en serio y se limitaba a advertirles. Y, aunque todos los vecinos coincidían en que el ogro profería barbaridades y amenazas inaceptables, las discusiones entre los que sostenían que era un vulgar y embustero ventajista y los que entendían que estaban ante un monstruo que se retrataba con sus palabras y les anticipaba sus acciones, se enquistaron en un bucle sin conclusión. Para arrojar alguna luz al debate, el Burgomaestre de la villa tuvo la feliz idea de preguntarse si el ogro tenía descendencia. Quizás si se supiera como trataba a sus propios hijos se podría aventurar si era capaz de alimentarse de infantes o no. Tras arduas averiguaciones se documentaron dos vástagos del ogro que perseveraron en el oficio y en las tácticas usadas por su padre: Un tal Adolf Hitler nacido en 1933 y Donald Trump, alumbrado en 2016.
Papenfuss 48 diponible en:
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